Asturias posee un sinfín de atractivos que la convierten en un paraíso para todo aquel que la visita, destacando sus verdes paisajes, sus impresionantes montañas, sus bellas playas, sus pueblos llenos de encanto… y como no, todo lo que comer en Asturias.

En nuestra tierra se come mucho y bien, la gastronomía asturiana destaca por la variedad de sus platos llenos de sabor y de tradición que van desde la famosa fabada asturiana hasta postres como el arroz con leche pasando por su sabroso cachopo.
Una de las principales cualidades de la cocina asturiana está en la calidad y frescura de sus materias primas. La mayoría de las carnes, mariscos, pescados, hortalizas o verduras que se utilizan provienen de la región.
En Asturias vivirás una experiencia gastronómica difícil de superar.
A continuación te vamos a detallar una selección de platos típicos que comer en Asturias.
Fabada
La Fabada Asturiana es el plato más típico y famoso de Asturias y el más representativo a nivel nacional e internacional.
Se cree que se empezó a consumir en Asturias en el siglo XVI, ya que se sabe con certeza que en esta época se plantaban fabas y se consumían, aunque no hay referencias escritas a ella hasta el siglo XIX.
Se elabora con fabas (habas o alubias) que es su ingrediente principal y compango, que es su acompañamiento, formado por chorizo, morcilla y tocino.
Una buena fabada debe hacerse despacio, con abundante agua, revolviéndola con mucho cuidado para evitar romper la legumbre y controlando los tiempos de cocción que son diferentes para cada ingrediente.

Cachopo
El cachopo es otro de los platos más queridos de la cocina de la región y está compuesto por dos filetes de ternera asturiana rellenos de jamón y queso, empanados y fritos hasta que estén crujientes por fuera y tiernos por dentro.
Se suele servir acompañado de una guarnición de patatas fritas, pimientos o ensalada y suele ser de gran tamaño por lo que es un plato ideal para compartir.
El cachopo es el plato más joven de todos los que forman la gran gastronomía asturiana y se ha generalizado de manera increíble en los restaurantes asturianos a lo largo de las últimas dos o tres décadas.
Debido a la gran popularidad que ha adquirido en los últimos años, hoy en día existen muchas variedades de cachopo (¡e incluso competiciones!), los puedes encontrar de lomo, cerdo, setas o incluso de pescados. Y rellenos de cecina, mariscos o con diferentes quesos locales. También puedes usar diferentes panes para sus rebozados.
Aunque el original y tradicional es el cachopo compuesto por filetes de ternera con jamón y queso. Se trata de un plato riquísimo que te permite hacer muchísimas variantes.

Pote asturiano
El pote asturiano se caracteriza por ser un plato contundente y sabroso que combina legumbre, carne y verdura.
El origen del pote asturiano se remonta a la Edad Media, al estilo de vida de los campesinos asturianos, en la que su comida se basaba en platos sencillos pero nutritivos. Antiguamente el plato se preparaba en una olla de barro sobre el fuego.
Que el pote sea uno de los platos más antiguos y típicos de la región se debe en primer lugar a que sus ingredientes son muy cotidianos y se podían encontrar en la mayoría de las casas, ya que estos son verdura y los productos de la matanza. De poder, se añadía la legumbre y la patata desde que llegó de América.
La gastronomía asturiana se caracteriza por el uso de ingredientes locales, de calidad y de temporada, y el Pote es un claro ejemplo de ello.

Tortos de maíz
Los tortos de maíz son un sabroso plato que forma parte de la gastronomía asturiana desde hace mucho tiempo, son una especie de tortitas más gruesas hechas con masa de harina de maíz, agua y sal.
La llegada del maíz a Asturias en el siglo XVI produjo un cambio en la agricultura y la alimentación de la región, ya que este nuevo cereal procedente del Nuevo Mundo se adaptó perfectamente al suelo y clima asturiano desbancando a otros cultivos.
El maíz sirvió para alimentar a mucha gente en épocas de escasez, así como al ganado. Además, la parte no comestible de la planta se usaba para encender la cocina de leña y cubrir el suelo de las cuadras.
Actualmente se suelen freír con abundante aceite, pero antiguamente se solían cocinar encima de las chapas de las cocinas de carbón. Los tortos asturianos se suelen servir tal cual son:
una base crujiente de maíz, recién frita, y encima o al lado, el acompañamiento. No tienen misterio… pero sí carácter.
Lo más típico es servirlo con picadillo. Otros acompañamientos tradicionales son con un huevo frito encima; con ambos: torto + picadillo + huevo, que es un claro ganador; con queso cabrales; con picadillo y morcilla… Existen un sinfín de opciones.

Pastel de cabracho
El pastel de cabracho es uno de los entrantes más típicos de la cocina asturiana. Tierno, jugoso y sabroso, es ideal para ir abriendo boca.
El cabracho es un pez muy apreciado por su delicioso sabor, caracterizado por tener un toque a marisco que se suele servir acompañado de tostas de pan, mayonesa y salsa rosa.

Fritos de Pixín
En la gastronomía asturiana también destacan exquisitos pescados llegados directamente desde el Mar Cantábrico como son el chicharro, el bonito, la merluza…y el más famoso de todos, el pixín, que es el nombre con el que se conoce al rape en Asturias.
Este pescado estrella de la cocina asturiana lo puedes encontrar en muy diferentes recetas, al horno, en salsa, a la parrilla…pero la forma más habitual y sabrosa es en fritos.
Los fritos de pixín son ideales tanto para un segundo plato como para servir de aperitivo. Son muy sabrosos y al no tener ni espinas ni escamas, es un pescado muy fácil de comer.

Pitu Caleya
El pitu caleya es como se conoce en Asturias el pollo que vive y se cría en libertad alimentándose de maíz y de otros alimentos que va encontrando como hierbas, semillas, cereales o insectos.
Esta alimentación variada y el ejercicio diario hacen que tenga una carne más oscura y más firme, por lo que necesita más tiempo de cocción, pero infinitamente más sabrosa.

Quesos
¡Ay los quesos! Asturias además de paraíso natural también es un paraíso para los amantes del queso, así que si eres uno de ellos, estás de enhorabuena.
No existe en el mundo ningún otro sitio en el que en tan pocos kilómetros se de tanta diversidad de este producto, ya que en Asturias existen 42 variedades diferentes de quesos artesanales, en las que se incluyen cuatro Denominaciones de Origen Protegidas (Cabrales, Gamonéu, Casín y Afuega´l pitu) y una Indicación Geográfica Protegida (Beyos).
La climatología y la orografía de la región son dos condiciones muy importantes para la elaboración quesera ya que favorecen muy positivamente la gran calidad de los pastos, asegurando así la alimentación de las vacas durante todo el año.
Un 65% de los quesos elaborados en Asturias son de leche de vaca, aunque cada uno tiene sus propias características, el resto se reparten entre leche de oveja y/o cabra, incluso con combinaciones de dos o tres de las anteriores leches.
El más famoso es el Queso de Cabrales, elaborado artesanalmente por los propios ganaderos con leche cruda de vaca o mezcla con leche de oveja, cabra o ambas.
Su zona de elaboración es el concejo de Cabrales, en Picos de Europa y la leche empleada se obtiene exclusivamente de ganaderías establecidas en la zona de producción, que se alimentan de los pastos de montaña.
Una vez elaborado el queso se lleva a cuevas naturales en la montaña entre dos y cuatro meses para su maduración, en estas cuevas la humedad es del 90% y la temperatura oscila entre 8 y 12 grados.

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Arroz con leche
Y como no, la gastronomía asturiana también se caracteriza por tener sabrosos postres para rematar una buena comida o cena, como pueden ser los frixuelos (finas crepes dulces) o las casadiellas (exquisitos hojaldres rellenos de nuez).
Aquí te vamos a recomendar el más famoso: el arroz con leche.
El arroz con leche asturiano destaca por su textura cremosa y un delicado sabor a canela y es elaborado con ingredientes frescos y de alta calidad.
Este postre estrella de la cocina asturiana ha pasado de generación en generación y es un habitual tanto en las fiestas y celebraciones como en las cartas de los restaurantes de la región.
Su preparación tradicional lleva su tiempo, ya que se cocina a fuego lento y hay que removerlo constantemente, pero merece mucho la pena.

Sidra
Aunque en sí misma no es un plato, es parte indispensable y fundamental de la cocina asturiana, así que no podía faltar en este post la bebida más importante y famosa de la región, la emblemática sidra.
La sidra es una bebida milenaria que siempre ha acompañado a los asturianos, ya se menciona su consumo por los astures en el siglo primero antes de Cristo.
Actualmente está más consolidada que nunca gracias a la Denominación de Origen Protegida “Sidra de Asturias” otorgada por la Unión Europea en el año 2003, y más recientemente con la declaración de la cultura sidrera como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en el año 2024.
La elaboración de la sidra comienza en octubre y noviembre cuando se recoge la manzana para a continuación triturar y prensar y después almacenar el mosto en grandes toneles de castaño, roble o acero.
La fermentación dura unos 3 meses dónde la bebida va cogiendo alcohol (puede variar entre 6 y 10 grados) hasta llegar el tiempo de la maduración ya que la sidra necesita un equilibrio.
Una vez embotellada, para servir la sidra asturiana la hay que escanciar, es decir, se lanza al aire con el brazo extendido para que rompa justo en el borde del vaso y quede perfecta para beber.
Es una bebida hecha para compartir. Actualmente se suele usar un vaso por persona, pero tradicionalmente se compartía. Así que para limpiar la zona donde se posan los labios, se tira el último trago de sidra.
